El zarpazo de Clemente

Javier Clemente no deja indiferente a nadie. Tampoco quiere. El rubio de Baracaldo siempre ha destacado por ser un entrenador sincero, que ha dado mucho juego en el campo y en la sala de prensa. Polémico como pocos. Esta tarde nos hemos enterado que vuelve a tomar las riendas de una selección, en este caso la de Camerún.

Clemente siempre ha sido león confeso, del Athletic de pura cepa y hasta la muerte, y ahora no deja de ser león. Y no va a una selva fácil, tendrá que lidiar con Eto´o, mandamás del vestuario camerunés. Pero el rubio puede con todo.

La relación entre el delantero camerunés y el entrenador vasco no va a ser fácil. Le gusta mandar en el banquillo y no hay ningún intocable en su equipo. Y con Eto´o ya la ha tenido.

En un Barcelona-Athletic, en la última etapa de Clemente en el banquillo bilbaíno, Eto´o escupió a Unai Expósito, y no se le ocurrió mejor cosa en sala de prensa a un quemado Clemente que llamar “mono” al camerunés. Y ahora se vuelven a encontrar.

La nueva bomba camerunesa se ha empezado a gestar esta tarde. Un entrenador excéntrico con una estrella mundial venida a más. Dos personas con cierta altanería pública que deberán limar diferencias para entenderse. Dos cocos, dos protagonistas, dos números uno, cada uno en su faceta.

El león vasco tiene experiencia internacional con España y Serbia, incluso coqueteó con Irán aunque finalmente se quedó en agua de borrajas. Y esta tarde, en Biarritz, ha rubricado su nuevo contrato. Cogerá su pizarra y sus maneras para despertar la ilusión de una afición desencantada después del fracaso mundialista. Un país que necesita del fútbol para ilusionarse, para acallar la hambruna y permitir soñar a sus gentes en una tierra complicada.

En principio ha firmado para las próximas dos temporadas, donde medirán su nivel de compromiso y sus réditos en la Copa de África de 2012. El objetivo es levantar la copa, así que la empresa no es fácil para Clemente. Esta vez cambiará su típica frase de “juegan Pizo y 10 más” por la de “juegan Eto´o y 10 más”. Y si no, ni si quiera llegará a sentarse en el banquillo en la próxima Copa de África.

Anuncios

Chivas, el intruso de la Libertadores

Guadalajara es sudamericana. O, por lo menos, está a un paso de alzar la máxima competición de este continente, mediocontinente o como Dios quiera que se denomine. Pero a un paso muy grande. El equipo de la segunda ciudad más grande de México, el Chivas, perdió 1-2 ante el Internacional brasileño en la ida de la final de la Copa Santander Libertadores. Tendrá que apelar a la heroica de sus luchadores enmascarados para dar la vuelta al resultado en Porto Alegre.

Más allá de lo deportivo, el marcador de ese partido puede hacer girar la estructura del fútbol americano. La Libertadores es a la Conmebol (máximo organismo sudamericano) lo que la Champions League a la Uefa. En ella, participan los mejores clubes de sus diez asociaciones. México no pertenece a ella, sino a la Concacaf (Confederación de Fútbol de asociaciones del Norte, Centroamérica y Caribe). Entonces, ¿por qué se le presenta a Chivas esta oportunidad?

Año 1998. La Conmebol invita a la federación mexicana a participar por primera vez. El propio Chivas -que tiene la particularidad de que siempre ha jugado con futbolistas nacionales- y el poderoso América son encuadrados en un grupo previo con los dos primeros clasificados de la asociación más débil de Sudamérica, Venezuela. Se clasificaban para la fase final los dos primeros y, como era previsible, los dos centroamericanos resultaron vencedores.

En 2001, el Cruz Azul lo cambió todo. El segundo equipo de la capital, por detrás del América, estuvo a un pequeño paso de ganar la Libertadores. O más bien, a dos penaltis. El gran Boca Juniors de Riquelme le apartó del sueño en la gran final. El extraordinario campeonato de La Máquina Celeste obligó a la Conmebol a buscar una solución más justa.

México y Venezuela obtuvieron en 2004 dos plazas directas para el torneo. Las mismas que el resto de las asociaciones a excepción de Argentina y Brasil, que cuentan con cuatro. Además, otro club de las diez sudamericanas más la ‘intrusa’ de la Concacaf y el actual campeón disputan una fase de clasificación a un sola eliminatoria.

La unión del fútbol americano

En el Nuevo Continente, algo indica que todo cambiaría si Chivas diese la campanada y lograse la primera Libertadores para México. El debate sobre la integración de la Conmebol y la Concacaf tomaría fuerza. Otro país, como Estados Unidos, está intentando impulsar la MLS a base de pescar a figuras veteranas con sueldos astronómicos. Todos saben que la unión es la única forma de hacer frente a la hegemonía europea en clubes.

Además, los cambios repercutirían en las competiciones de selecciones. Sudamérica cuenta con una fase de clasificación para el Mundial larguísima, de 18 partidos. Los clubes europeos ya están hartos de que sus jugadores crucen el Atlántico cada poco tiempo. Y la dificultad de obtener un pasaporte en la fase del sur es mucho más alta que en la del norte. Una fase global sería más racional y permitiría hacer una división en grupos mediante un sistema de cabezas de serie similar al de Europa. Menos desgaste para los profesionales y más justicia. Recientes mundialistas como Honduras, Costa Rica, Trinidad y Tobago o Jamaica lo tendrían muy complicado frente a selecciones como Ecuador, Colombia o Perú, que tuvieron que escuchar las vuvuzelas por el televisor.

México no mira hacia el sur

No obstante, hay algo extraño en toda esta historia. Los mexicanos miran con desdén la Libertadores. Creen que la condición de invitados de sus escuadras es una ofensa. Y no lo perdonan. El ayer estrenado en partido oficial Omnilife, con una capacidad para casi 50.000 espectadores, no se llenó. El sustituto del mítico Jalisco apenas registró tres cuartos de entrada para contemplar un espectáculo histórico. Sirva como comparación que en Porto Alegre todos los billetes se agotaron en una hora.

Además, la final de la Libertadores no era el tema deportivo del día en los medios mexicanos. Toda la atención la centraba el partido amistoso por el bicentenario de la independencia del pais, en el que su selección empató contra la campeona del mundo, España (1-1). Ayer, ambos eventos compartieron portada en Récord. México no mira hacia el sur. Quizá esté más cómodo teniendo ‘asegurada’ su presencia en los mundiales junto a Estados Unidos. De cualquier forma, la unión hace la fuerza. Y es la única fórmula posible para que los equipos americanos sean, algún día, un rival para los europeos.

Aitor Royo
Reportaje en exclusiva para La Grupeta.

Media europa cambia de patrocinador

El mundo del fútbol sigue inmerso en la crisis. La escasez en la que vive el deporte rey se ha podido notar en el descenso del número de fichajes y en los millones invertidos en ellos este verano. Una de las formas más recurrentes para aumentar los ingresos publicitarios es la de contratar un buen patrocinador para las equipaciones de los equipos.

Da la casualidad que son varias las escuadras europeas que han cambiado de sponsor para intentar obtener mayor rentabilidad económica. El AC Milan, sumido en una profunda crisis, ha decidido aceptar una suculenta oferta de la aerolínea Fly Emirates -propiedad del Gobierno de Dubai- para lucir en su elástica. El acuerdo se cerró para los próximos cuatro años con un beneficio de 50 millones, que irán directamente a las arcas rossoneras. El conjunto italiano se une así a Olympiacos, Hamburgo, Arsenal y Paris Saint-Germain, que visten igualmente la marca árabe. También en el país transalpino, la Juventus (que percibirá 16 kilos en dos temporadas con su negocio con BetClic) y el Palermo (con Eurobet) han decidido cambiar de patrocinador. La anécdota curiosa en el Calcio la protagoniza la Fiorentina, en cuya camiseta se podrá leer este mensaje: “El fútbol es diversión”, al menos hasta que encuentre un buen recambio que supla la marcha de Toyota.

Pero sin lugar a dudas son los conjuntos ingleses los que más van a cambiar. El Manchester United será el que se lleve mayor pellizco económico con su contrato con la empresa estadounidense AON. El conjunto inglés recibirá 125 millones de euros por cuatro temporadas. El Liverpool, por su parte, ingresará un montante cercano a 91 millones de euros en tan sólo cuatro años, gracias al acuerdo alcanzado con la empresa Standard Chartered. Tottenham Hostpur (con Autonomy), West Bromwich Albion (con Home Server), también modificarán sus casacas al igual que Fulham y Aston Villa que llevarán FxPro.

Alemania y España, sin grandes novedades

La gran mayoría de clubes españoles y alemanes continuarán luciendo las mismas marcas para la presente temporada. En nuestro país, únicamente destacan tres cambios. El primero lo protagoniza la Real Sociedad, que promocionará el euskara mostrando el lema GIPUZKOA EUSKARAREKIN BAT. Por otro lado el Real Zaragoza mostrará en su vestimenta a la fundación Proniño (se trata del programa social de Telefónica dedicado a la erradicación del trabajo infantil en Latinoamérica). Mientras que Urcisol.com, empresa cuyo propietario es el presidente de la UD Almería Alfonso García, será la encargada de manchar la camisola del conjunto rojiblanco ante la falta de mejores ofertas.

La Bundesliga también se renovará. El Werder Bremen adoptará el nombre de la entidad bancaria Targobank, mientras que la empresa de productos alimenticios Gazy, pasará a ser el principal patrocinador del Stuttgart. Por su parte, el vigente campeón de la Bundesliga, el Bayern de Múnich, seguirá con la compañía de teléfonos T-Mobile, pero modificará el logo. En escocia, católicos y protestantes (Celtic y Rangers), cambiarán la cerveza Carling por Tennent´s.

Las casas de apuestas se hacen con el mercado

El auge de este tipo de empresas ha hecho que desembarquen en un ámbito del cual obtienen grandes beneficios, los equipos de fútbol. Así, BetClic no sólo anunciará las camisetas de Juventus, Olympique de Marsella y Olympique de Lyon sino que también se mostrará en 11 de los 16 equipos portugueses. Por su parte, los tres clubes más importantes de la Liga Zon Sagres -Oporto, Sporting de Portugal y Benfica- seguirán fieles a la compañía telefónica TMF.

Nacho Labarga Adán. Reportaje extraído de marca.com

El hombre de Mou

Ya ha llegado el hombre de Mourinho. Si Capello tenía Panucci, Mourinho tiene a Carvalho.

Los dos estuvieron en el gran Oporto que conquistó Europa, juntos se marcharon de la mano a tierras inglesas para triunfar en el Chelsea. Fijo para Mou, sonó también para el Inter cuando el entrenador se marchó a Milán, pero si algo le sobraba a los italianos eran defensas. El crack de la zaga en Londres era Terry pero Carvalho era un escudero de los que luchan fuerte por su puesto. Curtido en mil y una batallas, cambiará a Terry por Pepe (si es que algún día coinciden los dos sin estar lesionados). Deberá utilizar su veteranía para no perder la posición, ser tácticamente perfecto, como le gusta al metódico míster que él tanto conoce.

Hasta aquí las alabanzas, porque en el Bernabeu pueden temblar en el uno contra uno. Ha perdido velocidad y nunca ha sido un galgo, así que Ramos tendrá que tener el doble de cautela a la hora de lanzarse al ataque, me parece que Khedira se va a hartar de cubrir el lateral porque como el portugués vaya a banda será un filón para los rivales.

Sabemos lo que le ocurre al Real Madrid con sus defensas, Carvalho recuerda mucho a Samuel, es cierto que los centrales sufren menos los estragos de la edad, pero en la liga española éste tipo de defensas sufren mucho. Al oír las habilidades del luso se habla de gran posicionamiento, saber sacar el balón jugado e ir bien por alto. Esos comentarios eran la tónica en el fichaje de Chigrinski.
Por eso, más bien creo que lo que ha fichado el Madrid es al espía de Mou, su hombre en el vestuario para que ningún comentario salido de tono se quede sin represalia. De Mourinho se dice que se amolda a la situación, con Carvalho la situación se amolda a Mou.

Es una opinión de Pedro Vila.

 

 

 

 

 

 

 

Desconocidos

Para el gran público, ahora, La Grupeta es una gran desconocida. Los que la conocemos la vemos como un gran potencial oculto dentro de un mundo superpoblado, el periodismo deportivo.

Cuando me contaron este proyecto, uno de mis primeros pensamientos fue Matt Le Tissier. Él fue un gran futbolista, desconocido para el gran público, muy valorado por los entendidos y que se manejó con desparpajo y calidad por un mundo superpoblado, el de los futbolistas.
No quiero contar la historia de este francés que triunfó en el Southampton pero no se fue a un grande por mantenerse fiel a unos colores.

Quiero que la gente vea por si misma la capacidad de dejar al gran público con la boca abierta mientras se pregunta cómo no conocían a ese jugador. Lo que dentro de un tiempo espero que ocurra con algunos de los nombres que aparecen como autores en esta página.

El ángel dorado: Joaquín Blume

El 21 de junio de 1933 nació en Barcelona Joaquín Blume Carreras. Su madre le dio a luz en el número 1 de la calle de Santa Creu, en el barrio de Gracia, junto a la plaza de la Virreina tal y como se puede leer hoy en una placa conmemorativa. Su padre era un profesor de gimnasia de origen alemán, tuvo que emigrar al país germano durante la Guerra Civil española. Al terminar el conflicto regresó a la ciudad condal y comenzó su carrera como gimnasta. Primero ingresó en la Escuela de Alemania de gimnasia deportiva y después continuó su preparación en el gimnasio propiedad de su padre. Allí entrenaba con aparatos de poca calidad mañana y tarde. Fue el primero en ejercitarse más de cinco horas diarias. No trabajaba ni estudiaba, su vida era la gimnasia.

No tardó en destacar. Con 15 años se proclamó campeón de España absoluto, y comenzó a marcar una época. Mantuvo los galones nacionales diez años consecutivos. Nadie podía hacerle sombra. Con 17 años recibió el “Diploma de Honor de la Federación de Gimnasia de España”. En nuestro país defendía los colores blaugranas de la sección de atletismo del Fútbol Club Barcelona. Extendió su deporte por todos los rincones de España. Le gustaba dar exhibiciones en todas las ciudades y pueblos que podía.

Fuera de nuestras fronteras comenzó a abrirse hueco en los Juegos Olímpicos de Helsinki, donde ocupó un humilde puesto 52. En los primeros mundiales que disputó en Roma, con 21 años, quedó en el puesto 44, y un año después, en la Copa de Europa fue décimo. Además de todos los éxitos deportivos, fue el primer español capaz de vivir de la gimnasia.

Fue considerado un héroe nacional en una época en la que la política española estaba necesitada de ellos. Tampoco en aquellos años proliferaban los éxitos deportivos españoles en el extranjero, y Blume era una idílica excepción.

Su especialidad era el ejercicio de suelo y, sobre todo, las anillas. El diario francés L´Equiope le apodó el Ángel Dorado. Era un genio dentro de la pista con su potencia y perfección en la realización de los movimientos gimnásticos, y fuera de la pista: hablaba cuatro idiomas y destacaba por su espíritu equilibrado, de lucha y superación. Su carácter analítico y detallista le convirtieron después en el líder indiscutible del equipo español. Y protagonista en el NO-DO.

Joaquín Blume siempre iba bien peinado, acicalado, de buen vestir. Resaltaban sus ojos claros que llamaban la atención de las damas. La elegancia caracterizaba sus paseos, la flexibilidad sus ejercicios, pero siempre se mantuvo discreto.

En los Juegos del Mediterráneo de Barcelona celebrados en 1955 se colgó siete medallas de oro y un bronce. Un récord para la gimnasia española. Curiosamente, fue en estos juegos cuando Luis Abaurrea, otro gran anillista español, logró hacerle algo de sombra empatando con él en una ocasión en el ejercicio de anillas. El único que puso en entredicho la hegemonía de Blume, aunque fuera sólo de manera efímera y circunstancial.

A pesar de ser uno de los abanderados del deporte español, estuvo a punto de solicitar la nacionalidad alemana. La razón, que España no iba a acudir a los Juegos de Melburne como protesta porque participaba la Unión Soviética que había invadido Hungría. Achim, apodo con el que le conocían sus amigos, sabía que podía tocar metal en los juegos, pero se cruzó en su vida Juan Antonio Samarach. El gimnasta tenía muchos contactos en Europa.

Samarach entonces era miembro de la delegación nacional de educación física y deportes representando a Cataluña. Fue capaz de convencerle para que siguiera compitiendo con los colores españoles, y desde entonces forjaron una buena amistad. Al año siguiente, en los Campeonatos de Europa disputados en París, Blume pudo resarcirse. Los países del este de Europa dominaban y copaban todos los podios de gimnasia, pero el español consiguió vencer el concurso individual general, además de cuatro aparatos: paralelas, caballo, anillas y barra fija. Consiguió desbancar al hasta entonces eterno favorito, Yuri Titov, y al también ruso Boris Shakhlin, campeón olímpico en 1960.

De nuevo motivos políticos le dejaron fuera de los Campeonatos Mundiales de 1958. Se celebraban en la URSS y el régimen español no mantenía relaciones con el soviético. Sus logros cobran mayor importancia porque a diferencia de los campeonatos actuales, donde los gimnastas pueden competir en una sola modalidad, los atletas de entonces debían dominar los cuatro aparatos de la competición: paralelas, caballo, barra fija y anillas, además de los ejercicios individuales.

Era uno de esos deportistas que no se encerraba en sí mismo. Intentaba compartir todas sus vivencias y conocimientos con sus rivales y amigos.

Las fotografías de sus ejecuciones del ‘cristo’ en sus distintas ejecuciones, ‘frontal’, ‘en carpa’ y ‘cristo invertido’ fueron portada de las más prestigiosas revistas de la época, así como de las secciones deportivas de los rotativos en todo el mundo. El grado de mito lo alcanzó después por lo que pudo ser y no fue. Pudo ser campeón olímpico y mundial, pero por diferentes razones no lo fue. Era el genio del cristo.

El Cristo de Joaquín Blume llegó a todos los españoles gracias, una vez más, al NO-DO. Hoy en día las condiciones físicas y los entrenamientos especializados permiten tener una mayor facilidad para hacer el Cristo, pero Joaquín Blume lo llevó al extremo.

Su carrera y su vida se vieron truncadas el 29 de abril de 1959. Blume, junto a su mujer y el resto de la expedición española, Pablo Muller, José Aguilar y Raúl Pajares, cogieron el vuelo 42 de Iberia, un Douglas DC-3 para volar desde Barcelona hasta Las Palmas de Gran Canaria para participar en un festival. Calló en el Pico de Toba, en Cuenca. Dejó huérfana a una niña. No hubo supervivientes. Con él se iban las esperanzas de que un gimnasta español se volviera a subir a lo más alto en Roma en 1960.

Su desaparición supuso un duro golpe para la sociedad catalana, que acudió en masa al multitudinario funeral celebrado en la plaza Cataluña de Barcelona.

Desde su fallecimiento no ha habido nadie en España que haya conseguido repetir o superar sus éxitos. En su honor, la Federación Catalana de Gimnasia inició en 1969 el Memorial Joaquim Blume de gimnasia artística masculina, la competición internacional más antigua de España. Polideportivos, escuelas, institutos, calles y residencias llevan con orgullo el nombre del gran Joaquín Blume, a lo largo y ancho de toda la geografía española.

A título póstumo recibió la distinción del COI como mejor atleta del mundo. Un reconocimiento al gimnasta que llegó a la perfección en la ejecución del Cristo, una posición que consiste en permanecer estático con los brazos en cruz al acabar el ejercicio. Él no lo inventó, pero quienes le vieron hacerlo en los Campeonatos de Europa de París, en 1957, dicen que fue perfecto y con una calidad plástica envidiable. Por algo se colgó el oro, y hasta hoy nadie ha conseguido repetirlo.

El año pasado se cumplió el 50 aniversario de su fallecimiento. Nos dejó con 25 años y un palmarés envidiable. Fue elegido mejor deportista español por unanimidad del jurado tres años consecutivos, ente el 55 y el 57. Su casa la adornaba con los más de doscientos trofeos conseguidos en competiciones inferiores. Y con especial cariño en sus vitrinas, el Trofeo de las Siete Naciones que levantó en 1956, las medallas de oro de los juegos del Mediterráneo y el triunfo absoluto y las tres medallas de oro que se colgó en los Campeonatos de Europa de París en 1957.

Más allá de todos los títulos, lo que consiguió Joaquín Blume en la España de la dictadura no lo había conseguido nadie. Llenó plazas de toros en sus exhibiciones, decenas de chavales practicaron la gimnasia por seguir sus pasos y era el referente de la gloria deportiva española. La gimnasia de nuestro país se lo debe todo.

Ahora hemos crecido con la conquista del Tour de Francia, los mundiales de automovilismo y motociclismo, incluso con el mundial de fútbol. Claro que, ahora, el gimnasio de Barcelona donde Blume gestó sus éxitos ya ha cerrado y su lugar lo ocupa un enorme edificio de pisos.

Si quieres puedes escuchar el reportaje, con los comentarios de Jesús Carballo (padre) pinchando aquí.